Pastores de los Picos de Europa, Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias 1994

Pueblo Ejemplar en Benia de Onís [Onís - Asturias]

 

Datos técnicos

Categoría: Fundación Princesa de Asturias

Tipo: Pueblo Ejemplar

 

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Teléfonos

985 258 755

Descripción

El pastor de los Picos de Europa es un ganadero cuyo régimen de vida viene marcado por los ciclos estacionales del pastizal, de la majada, el invernal y el establo, que posee cabaña en el puerto y que está adscrito a una vega o vegas delimitadas, considerando, además, que es el puerto el lugar donde desarrolla su actividad de forma principal y que es, por lo mismo, heredero y partícipe de los conocimientos, valores y actitudes que se han ido transmitiendo durante generaciones.

Los pastores forman un grupo homogéneo, con sus propios valores, órganos de gobierno y formas de vida, que, además, destaca por su alto concepto de la solidaridad y por el mantenimiento voluntario de las tradiciones heredadas a través de siglos. Este colectivo conserva un sistema equitativo de explotación de los pastos de montaña, que han defendido siempre de todo intento de privatización o dominio particular, persiguiendo constantemente el beneficio de toda la colectividad.

Además, los pastores han demostrado sobradamente su afán de protección del grandioso medio natural que son los Picos de Europa y han realizado numerosos actos heroicos de rescate de montañeros o visitantes de esta zona, arriesgando sus propias vidas para salvar las del prójimo.

Han contribuido, también, a la conservación de una arquitectura tradicional de montaña, al cultivo y desarrollo de una artesanía ancestral y al mantenimiento de un sistema cultural que se expresa, entre otras cosas a través de productos tan singulares que forman parte del acervo gastronómico universal.

Los pueblos que conforman la parroquia del Buen Suceso son hogar de los pastores de los Picos, de unos hombres que han dominado sus cimas, roturando sus vegas hasta hacerlas majadas, cuidando y protegiendo sus bosques, haciendo habitable un trozo del mundo que parece que Dios hubiera reservado para su uso exclusivo.

El Príncipe de Asturias, D. Felipe de Borbón, resaltó en su discurso de entrega del Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias 1994 la capacidad de trabajo de los pastores de los Picos de Europa.

Acta del jurado

Reunido en Oviedo el Jurado del Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias 1994, integrado por D.ª Paloma Alonso, D. Efrén Cires, D. José Antonio Coto, D. Felipe Fernández, D. Obdulio Fernández, D. Claudio Fernández Junquera, D.ª María Jesús Queipo, D. Ignacio Quintana, D. Javier López Llaneza, D. Joaquín Manzanares, D. Guillermo Mañana, D. Juan Ramón Pérez Las Clotas y D. Francisco Rodríguez, presidido por D. Francisco Tuero Bertrand y actuando de secretario D. Adolfo Barthe Aza, acuerda por mayoría conceder el Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias 1994 a la candidatura que con el título Pastores de los Picos de Europa ha sido presentada.

El pastor de los Picos de Europa es aquel ganadero cuyo régimen de vida viene marcado por los ciclos estacionales del pastizal, de la majada, el invernal y el establo; que posee cabaña en el puerto y que está adscrito a una vega o vegas determinadas, considerando, además, que es el puerto el lugar donde desarrolla su actividad de forma principal y que es, por lo mismo, heredero y partícipe de los conocimientos, valores y actitudes que se han ido transmitiendo durante generaciones.

Los pastores forman un grupo homogéneo, con sus propios valores, órganos de gobierno y formas de vida que, además, destaca por su alto concepto de la solidaridad y por el mantenimiento voluntario de las tradiciones heredadas a través de siglos. Conservan un sistema equitativo de explotación de los pastos de montaña, que han defendido siempre de todo intento de privatización o dominio particular, persiguiendo constantemente el beneficio de toda la colectividad. Además, los pastores han demostrado sobradamente su afán de protección del grandioso medio natural que son los Picos de Europa y han realizado numerosos actos heroicos de rescate de montañeros o visitantes de esta zona, arriesgando sus propias vidas para salvar las de otros.

Han contribuido, también, a la conservación de una arquitectura tradicional de montaña, al cultivo y desarrollo de una artesanía ancestral y al mantenimiento de un sistema cultural que se expresa, entre otras cosas, a través de productos singulares que forman parte del acervo gastronómico universal.

Oviedo, 15 de junio de 1994

Discurso del Príncipe en el acto de entrega

Sr. Presidente del Principado,

Sr. Presidente de la Fundación,

Pastoras y pastores de los Picos de Europa,

Autoridades,

Señoras y señores,

Circunstancias especialmente felices, familiares, ahora conocidas públicamente, me obligan a estar mucho menos tiempo del que yo hubiera deseado con vosotros.

Me siento especialmente feliz al venir a este bellísimo territorio –por el que sintieron una especial predilección mis antepasados–, donde la naturaleza ha creado tanta grandiosidad y en cuyas estribaciones están las raíces de la nación española. Estar también en las cercanías de la Santina me emociona, como siempre emociona a los asturianos su cercanía.

Precisamente en Covadonga recibí en 1977, en mi primer viaje oficial al Principado, los atributos de Príncipe de Asturias. Una jornada inolvidable que presidieron mis padres, SS. MM. los Reyes.

A estos sentimientos se añade mi satisfacción por venir a entregar el «Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias 1994» a los Pastores de los Picos de Europa, unas mujeres y unos hombres que han sabido ganarse la admiración y el respeto de todos por su abnegada y ejemplar lealtad a unas tradiciones y unos modos de vida cuyas raíces se hunden en el tiempo.

Hablar de los pastores de los Picos de Europa supone, ante todo, rememorar un tiempo pasado, en el que los habitantes de estas montañas protagonizaron acontecimientos que son hitos gloriosos de la historia común.

Los historiadores romanos resaltaron la gesta de los pastores de estas montañas, que se enfrentaron entonces a las tropas del más poderoso imperio, lo que quedó como monumento al valor de un pueblo que luchó valerosamente por su libertad. Sobre esa libertad, y a partir de Covadonga, se construyó el cimiento de España.

Pero el premio que hoy se otorga aquí a los pastores de los Picos de Europa no es un premio al pasado. Se premia esa otra historia más íntima, hecha día a día sobre esta difícil e impresionante geografía; la historia del trabajo humilde llevado a cabo en silencio y de forma casi anónima, manteniendo viva una cultura milenaria, que es fuente de vida y de riqueza, y que moldea un paisaje único en el que la impronta del pastor es decisiva.

Gracias a este trabajo, los Picos de Europa se adornan hoy con la austera y variada arquitectura de las cabañas, con las vegas de pasto, salpicadas de majadas y unidas entre sí por una red de senderos que humanizan la geografía y la dotan, por su belleza, de un especialísimo atractivo.

En medio de estos parajes tan bellos, en donde la naturaleza se manifiesta con todo su esplendor, no queremos olvidar otros, también muy bellos, pero que han sido heridos por la actividad industrial. Me estoy refiriendo a las comarcas mineras de nuestra región y quiero desde aquí animar a las autoridades y a sus vecinos para que sus proyectos de recuperación y regeneración de aquella naturaleza y de aquellos paisajes se realicen cuanto antes. Deseamos que los pueblos mineros sean algún día Pueblos Ejemplares de Asturias por esta tarea, como ejemplares han sido su laboriosidad y su defensa de la dignidad y los derechos de los trabajadores.

Tampoco podemos olvidar desde aquí los devastadores, y hasta humillantes, incendios que todos los veranos arrasan los bosques de España y que desertizan y destruyen otros espléndidos patrimonios naturales de nuestro país.

Como acabamos de escuchar, el acta del jurado, a quien agradezco profundamente su servicio a nuestra Fundación, resalta la hermosa tarea de los pastores de mantener las tradiciones heredadas a través de los siglos. Por eso les pedimos que sigan siendo ese conmovedor ejemplo de solidaridad, de amor a su tierra y de respeto a la herencia de sus antepasados, como lo hacen también tantos otros pastores de las montañas de España.

Vosotros, que sabéis orientaros entre las brumas y la niebla, que sabéis anticiparos a los peligros de los cambios bruscos del clima, que sois capaces de caminar en la noche por los más abruptos caminos, que sabéis que con pequeños pasos se llega a las más altas cumbres, sabréis conjurar los peligros que amenazan vuestras montañas.

Yo os animo a que, como hasta ahora, mantengáis vivas vuestras tradiciones y los preciosos conocimientos que os entregaron vuestros padres para sobrevivir en la montaña, que cuidéis como siempre la flora y la fauna, que sigáis plantando fresnos y robles, que cuidéis los pastos y estos paisajes únicos. Pero que nunca os olvidéis también de estar atentos a aquellos avances de nuestro tiempo que puedan mejorar vuestras condiciones de vida y las de vuestros hijos. No es incompatible el progreso con el apego a vuestras raíces culturales si ello se sabe medir y valorar equilibradamente.

Os animo también a que mantengáis vuestros altos valores humanos y el sentido de la solidaridad entre vosotros y para con los demás. Que sigáis teniendo las puertas de vuestras cabañas abiertas al caminante, con la lumbre y el agua prestos a calmar el frío y la sed, y que sigáis arriesgándoos valerosamente, como hasta ahora, cuando escuchéis entre la niebla o la nieve un grito de auxilio.

Tendréis nuestro más admirado y profundo agradecimiento, y tendréis también, como siempre, la protección de la Santina, a la que tantas veces dedicáis vuestras oraciones, alegrías y penas, pues, como dice la canción, en el cielo hay una estrella que a los asturianos guía.

Muchas gracias.

Discurso de agradecimiento

Intervención de D. Emilio Suero

En representación de los Pastores de los Picos de Europa

Alteza,

Autoridades,

amigas y amigos,

Somos los pastores personas sencillas pero que sabemos apreciar en su verdadero valor los actos que dejan huella.

Hoy, en esta pradera de Linde Bobia, encuentro de pastores de Amieva, de Cabrales, de Onís y de Cangas, de vecinos de nuestras aldeas y de aquellas que por todas las vertientes se alimentan de los Picos de Europa, tiene lugar un acto que dejará un recuerdo permanente en nuestras vidas.

Se juntan hoy con nosotros personas influyentes atraídas porque el Príncipe de Asturias ha querido venir a vernos y a entregarnos esta distinción de «Ejemplares» que recibimos con orgullo.

Gracias, Alteza, por Vuestra presencia. Nos hubiera gustado tenerle más tiempo entre nosotros. Subir a los puertos, recorrer las majadas, divisar los valles desde las cumbres y tocar el cielo mientras nuestros rebaños pacen entre las peñas. Allá arriba con nosotros, sería más fácil explicarle nuestra existencia: la dura vida que de padres a hijos viene siendo una tradición en estos Picos y el esfuerzo diario a veces en las más difíciles condiciones.

Por eso quedamos tan pocos.

Somos herederos de una forma de trabajo milenario que, precisamente en estos tiempos, corre el peligro de acabarse. Nos alegra el que la Fundación Príncipe de Asturias premie nuestro trabajo y que otras instituciones reconozcan también nuestra labor. Gracias sinceras por ello.

Pero a la vez que expresamos nuestra sentida gratitud, deseamos aprovechar la presencia de tantos para manifestar también nuestra preocupación.

Una preocupación que crece al comprobar que cada verano somos menos los que amajadamos en el puertu, mecemos el ganado y hacemos el quesu en las alturas.

Durante siglos, los pastores hemos cuidado no sólo nuestros rebaños sino también esta tierra: las camperas, los sitios, los pastos, cuna y sustento de nuestras vidas, y que aún podemos mostrar con orgullo.

Ojalá que los nuevos tiempos, con sus inevitables cambios, no malogren para siempre lo que desde siempre perduró: nuestros Picos. Y ojalá que tanta gente importante como está ahora preocupada por su conservación, lo logre.

De ser así, nuestra gratitud y nuestra satisfacción perdurarán y vuestra presencia, Alteza, habrá servido también para ayudarnos a conseguir lo que todos deseamos: que estos Picos de Europa continúen siendo el extraordinario lugar en el que la vida en todas sus formas se renueva cada jornada.

Gracias a todos.

Dirección

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